Hoy te extraño.
Nunca lo había tenido que reconocer. Pero te extraño.
Estas tres palabras aparecen en mi mente como un fantasma.
Alguien que te sigue sin mediar atisbo.
Sabes que esta allí aunque no lo veas.
Asi eres tu.
Hoy te extraño.
Extraño tu mirada comprensiva, tu silencio expectante, tu sonrisa dulce, tus palabras abrazadoras.
Hoy extraño nuestras charlas interminables sin tiempo.
Extraño posarme en tu silencio para reconfortar toda esa pesadumbre que me agobia.
A veces, solo a veces te siento cerca y no me agobia.
Otras, como ahora, te extraño y me agobia tu falta. Tu ausencia.
Quisiera saber cuando me sentiré así, para buscarte.
Pero este pesar solo aparece cuando no quiero ver la realidad, y me da en la cara con toda su humanidad.
A veces preferiría no ser tan positiva. O acaso es mi afán incansable de buscar el equilibrio. Todas las personas pueden parecer equilibradas y muy buenas para escuchar. Pero esas mismas almas también merecen ser escuchadas.
Quiero que alguien me escuche!
Quiero que tu me escuches! ¿Dónde estas?
Algún día te volveré a encontrar en esta vida o en otra, cuando te vuelva a conocer con cara y cuerpo. Te mire a los ojos y descubra que eres la persona que estaba esperando.
Comentarios
Publicar un comentario