Ya no tengo abuelos. Uno murió antes de yo nacer y el otro, cuando tenía 20 años. Me hubiera gustado conocer a mi abuelo materno, Henry. Un tipo interesante. Agil, montaba a caballo, y estuvo en la primera Guerra Mundial cuando tenía 13 años. De seguro tendría muchas vivencias que me hubiera gustado preguntarle. Y mi Nonno Francisco, que cuando yo era chica le tenía "terror". Se paraba junto a nosotros cuando salía de su habitación- no salía muy a menudo, y su presencia era incólume, intachable. No me atrevía ni a hablarle. Creo que era invisible para él o yo trataba de serlo. Igual que la mayoría de sus nietos. No recuerdo que alguna vez me haya hablado. De seguro lo hizo. Pero los recuerdos de invisibilidad son mas profundos. Hoy, desde el observador, siento algo parecido a pena por él. Una persona que vive con miedo a darse por no sufrir, debe sentirse sola. Es como si alguien no quisiera hacer un regalo por si su regalo no es "bien recibido". O si no quisieras ...
"No tengo tanto tiempo como para consumirlo a toda prisa".