
Esta semana mi "Pankecucho" estaba FELIZ.
Ya llevaba casi un mes con pantalla de lámpara en el cuello. Me imagino que necesitaba mucho asearse, rascarse y lamerse.
Su brazo izquierdo sanó, su sutura de las "bolillas" también, y hasta engordó. Ahora no anda "marcando" excepto por el jardín, si es que llega a salir.
Bueno, en realidad mi tema hoy no es mi gatucho Pankeke, aunque si fue mi inspiración.
Estos días que estuve llevándolo al veterinario para las curaciones, pude descubrir que hay muchas personas que aman a sus mascotas y se dedican a ellos responsablemente. Es lo mas parecido a hacerse responsable de un hijo.
Si vas a tenerlo, sabes que tendrás que alimentarlo y educarlo. Velar por él. Llevarlo a sus vacunas. Cuidarlo.
Es como un hijo. Solo que él te da lo único que sabe dar cuando lo amas: su adoración por ti.
Eso es mas de lo que siento me merezco. Cuando llegamos a casa, quien sale a recibirme es él, antes que nadie. Cuando entro a la cocina, me llama y se coloca junto a mis piernas mientras me observa. Que digno! Siempre tan digno! Solo pierde la compostura cuando le rasco la guata, y se echa de espalda, en un signo de confianza absoluta. Y esto es mucho para un felino.
Muchas veces vemos por televisión la desidia de las personas al abandonar a las mascotas en la calle cuando se cambian de casa, o peor aún si las abandonan en la misma propiedad dejándolos sin agua ni alimento. Uf! Valor!

Aunque debo abstenerme de juzgar. Yo misma me vi en un caso parecido, y tuve que decidir. Al menos en mi caso, al Vito lo llevé a una parcela en el sur. Igual me sentía mal por no haber sido más fuerte con él. Y enseñarlo. Era realmente un perro "hiperkinético", muy listo. Y muy querible. Pero a fuerza o falta de ella, tuve que optar por buscarle un lugar mas adecuado a su tamaño y agilidad.
Aún tengo sus fotos de cuando lo traje a casa. Un cachorrito asustado e indefenso. Con los dias fue tomando confianza ... y algunas otras cosas para mordisquear....
Las sillas heredadas de mi suegro quedaron solo para el camión de la basura. La piscina lo mismo.
Finalmente después de reflexionar acerca de esto, lo mejor fue la lección. APRENDER A HACERME CARGO.
No solo de lo que quiero. Eso es fácil.
También debemos hacernos cargo de lo que sentimos y porqué lo sentimos.
De lo que ocultamos por temor a ser menospreciados o peor aún NO AMADOS. Sin darnos cuenta provocamos una desarmonía en nuestro pequeño universo. Es fácil decir a los cuatro vientos qué es lo que queremos. Pero, hay que ser mas valientes para decir qué es lo que no queremos. Es un poco mas complejo. Sobre todo a personas complacientes como yo. Pero he ido aprendiendo. En desmedro muchas veces de hacer entender a mis mas cercanos, que no es que los quiera menos, por el contrario, los quiero mas hoy que antes porque he aprendido yo misma a quererme.
Recién hoy he podido entender el primer mandamiento de Jesús: "Ama a tu prójimo, como a ti mismo".
¿Cómo podría amar a alguien, siendo incapáz de AMARME?
Por fin he entendido.
Amar a los animales es una elección.
ResponderBorrar:), ¿Cómo amar sin amarse a uno mismo primero? Muy cierto.
ResponderBorrarTe quiero mucho :)