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Un viejo hermoso



Hace unos días transitaba por Tobalaba, y en una esquina con el semáforo en rojo, se me acercó un viejo para pedir una "donación". Sólo acercó su mano después de que yo bajara el vidrio de mi ventana. Ya lo había visto antes. Pero esta vez pude observar sus ojos. Sus facciones de trabajo duro, piel curtida, y ojos muy dulces.
Me dijo, "Gracias, señorita". Y se quedó allí. Parado frente a mi ventana. No estaba apurada y eso condujo mi pregunta: "¿Cómo está Ud? ¿Cómo le ha ido?"
Y él respondió llanamente y sin prisa, que estaba un poco adolorido por sus várices, y que tenía que ir al consultorio al día siguiente y luego irse a Frutillar a operarse.
Ya pasaban unos segundos con el semáforo en verde, cuando me despedí. Me devolvió una sonrisa cuando yo partía.
Cuando pude volver a estar consciente de lo ocurrido, descubrí lo hermoso y dulce que eran sus ojos. Su tono de voz "huaso". Claramente era del sur.
Y antes de partir me había contado que trabajaba de Viejo Pascuero en la temporada.
Sé que eso no le ayudaba mucho a sus piernas con várices. Pero claramente para esa labor, era una bendición su rostro afable y dulce.
Espero de todo corazón, que este viejo hermoso tenga alguien que lo contenga y acurruque como él lo hace cada año en diciembre.

Comentarios

  1. me agrada esta.
    quisás alguna vez en mi corta infancia me senté en sus piernas, sin saber lo que le esperaba a futuro. Que poco consecuente fuí, aunque quisás era muy pequeña para pensar siertas cosas no?

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  2. Me gusta esta.
    quisás alguna vez en mi corta infancia me senté en sus piernas, sin pensar en lo que le esperaría en un futuro a tal querido viejito pascuero. Que poco consecuente fuimos o somos algunas veces.
    Cam

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