
Hacerse vieja no es sinónimo de crecer. Definitivamente no lo es.
Cuanto mas vieja me pongo, mas me doy cuenta de lo mucho que me falta....
Esta semana ha sido difícil. Me salí de Facebook... en principio por una cuestión de ego.
Detesto reconocer que me hubiera gustado que la gente me posteara un poco mas frecuentemente.
Pero al fin me di cuenta que lo que necesitaba era estar alejada de ese bullicio, y esa adicción que provoca el fck, de especie de chismorreo virtual. Todos quieren saber que hace el mas popular, o las fotos que se subieron del ultimo carrete.
A mi ego le encantaría que me acuchillara por ver quien se ha dado cuenta de que me salí de fck. No solo de fck, también de hi5, y las otras que ni usaba. Pero he aprendido algo esta vez: a escuchar menos a mi ego y mas a mi.
Necesito volver a mi centro. Eso es lo que realmente añoro.
Necesito volver a hacer los ejercicios de Pedro, releer los apuntes de la Escuela, leer los libros que he dejado descansando en mi velador. Volver a meditar. Volver a mirar al cielo y maravillarme con lo hermoso de un día de invierno, sentir el canto de los pájaros, admirar al colibrí que viene cada tarde a tomar el néctar de las flores de mi jardín.
Poner mas atención a lo que está sucediendo a mi alrededor.
Volver a agradecer por cada día.
Imaginen este cuento:
Soy un ángel. O algo parecido a eso.
Mi consciencia tiene percepción del amor, la tristeza, la nostalgia. Pero jamás lo ha experimentado. Como ángel jamás ha sentido la lluvia ni el frío ni el calor, ni el dolor.
La única forma de experimentar esto es a través de un cuerpo físico.
Gracias Dios mío. He sentido la lluvia en mi cara. He estado en una piscina termal con la lluvia en mi cara y hombros. Esta sensación es EXTRAORDINARIA!
He sentido el dolor. La fuerza extraordinaria que ejerce nuestro cuerpo para soportar el dolor.
El ejemplo mas sublime de esta experiencia es tener un hijo.
No solo cuando sucede el parto, que es una vorágine de sensaciones y sentimientos. Sino también cuando sus sentimientos se conectan con nosotros.
Imaginen que cada uno de nosotros es un ser parecido a eso. Un ser. Un ángel. Un alma. No sabríamos que es nada si no pudiéramos experimentar lo que ya sabemos que existe.
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